Nuestras costumbres navideñas vienen de Escandinavia

En la Navidad occidental hay siempre aparejado cierto sentimiento religioso, pero las celebraciones originales de estos días son de origen pagano. De hecho, muchas de las costumbres que se han adoptado como celebraciones tradicionales vienen de Escandinavia, donde el sentimiento religioso es completamente distinto a la preconcepción del resto del mundo, y donde la Navidad no se centra para nada en la religión. Verán…

Finlandia

Era casi obligado comenzar por este país porque era muy feo dejar “al rinchi” la residencia oficial de Papá Noel (al que se conoce como Joulupukki en finés). Finlandia tiene la tradición navideña más fuerte por la adopción de la costumbre de dejar regalos a los niños la noche del 24 al 25 de diciembre, si bien la festividad de San Nicolás (el verdadero nombre de Papá Noel) se celebra el día 6. La vinculación de San Nicolás con los niños viene de una antigua historia nórdica, según la cual este santo recibió la noticia de que varios niños habían sido acuchillados. El hombre permaneció al lado de los pequeños hasta que se recuperaron. Curiosamente, la festividad coincide con la del día de la Independencia de Finlandia.

El árbol como adorno

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Árbol de Navidad en la ciudad finlandesa de Vantaa

La costumbre internacional del adornar un abeto comenzó en Finlandia en 1829, cuando el Barón Klinckowström colocó en el salón de su palacio ocho árboles de su jardín para salvarlos del frío y los adornó con viejos medallones familiares. Unos años después, la iniciativa se popularizaba al resto de regiones hasta que el abeto navideño ya era una seña en prácticamente todas las casas finlandesas. Y de ahí, todo lo demás. También fue Finlandia el primer país en colocar un árbol adornado e iluminado en algunas plazas y calles de ciudades como Tampere, y el primero en donar un árbol de Navidad a la ciudad de Bruselas en 1954.

La tradición es parecida a la española. El árbol, que normalmente es natural, se adorna durante el 24 de diciembre y se mantiene hasta el 6 de enero. Los adornos que lo caracterizan son hileras de banderas de distintos países, para simbolizar la amistad entre pueblos, los himmeli (móviles de forma geométrica) y todo tipo de colgantes artesanales. Pasado este período, se retira el árbol y al estar suficientemente seco, servirá como leña para calentar la casa o la sauna.

La Navidad en Finlandia dura tres días

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Vista de un cementerio de Finlandia después de la misa de las cinco

A mediodía del día 24 se proclama en Turku, la antigua capital del país, la “Paz Navideña”. La mayoría de las familias escuchan por la radio o ven por la televisión la retransmisión de la ceremonia en la que la catedral de Turku toca las campanas durante un minuto. Sería algo parecido a nuestras 12 campanadas en Nochevieja… Cuando oscurece, las familias se encaminan al cementerio, donde se suele celebrar una misa a las cinco de la tarde. Se encienden velas en las tumbas de los seres queridos y algunos depositan coronas de flores o una rama de abeto. El espectáculo de ver miles de velas titilando sobre las lápidas llenas de flores y un manto de nieve resulta único.

A continuación, toca volver a casa para esperar la llegada de Papá Noel. Mientras llega, las familias van cenando platos de origen medieval: jamón asado o pavo, purés horneados de nabo y patata, bacalao, salmón, arenques y de postre, arroz con leche y galletas de jengibre. Normalmente, se bebe Glögg, un vino especiado y caliente típico de toda Escandinavia.

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Evidentemente, la mayoría de los niños finlandeses son buenísimos… 🙂

De repente, se oyen tres toques en la puerta y una voz que pregunta si en la casa hay algún niño bueno. Papá Noel entra en la vivienda, entrega los regalos a los niños y pasa un rato con ellos cantando canciones o jugando. Incluso es costumbre darle una copita de Glögg para que pueda seguir con todas las casas que le quedan por visitar.

El día 25 se suele pasar tranquilamente. Como mucho, las familias sacan los trineos a la calle y los niños se dedican a jugar con sus regalos. El día 26, San Esteban, es el día de las formalidades, cuando se visita al resto de la familia y a los amigos. Durante este día es muy típico tomar baños en la sauna y a continuación, lanzarse a los lagos helados que pueblan Finlandia. A los que no vivimos a una media de 10 grados bajo cero durante nueve meses se nos haría un poco cuesta arriba, pero esta costumbre es parte integral de la Navidad en este país.

Año Nuevo

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Quien tenga que adivinar su destino con esta figura, por ejemplo, tiene tarea

Es la celebración más parecida que un español puede encontrar en Escandinavia. En  ciudades como Helsinki, los ciudadanos se echan a la calle para dar la bienvenida al nuevo año. Vuelan los fuegos artificiales, la música, el baile alrededor del árbol de Navidad de la calle de turno y el bullicio. En casas, bares y restaurantes corre el champán. Mientras, en el campo, las familias tiran de trineo y se alejan de la luz para ver las auroras boreales.

Pero la tradición más importante es la predicción de la fortuna venidera, revelada por objetos escondidos bajo las almohadas o echando estaño fundido en un recipiente de agua fría. Una vez solidificado, forma una figura de la que hay que interpretar el significado. Es muy común ver estas figuras colocadas en las ventanas de las casas, y ahí se conservan hasta las navidades siguientes, cuando se repite el ritual.

El 6 de enero, al igual que en España, es festivo en Finlandia. Pero sólo sirve para que la gente tenga tiempo de retirar todos los adornos e irse haciendo a la idea de que la Navidad ha terminado.

Suecia

Suecia es un verdadero paraíso para los amantes de la Navidad, ya que todos sus rincones se transforman a partir del 13 de diciembre (ya les contaré por qué esta fecha un poco más adelante). Como casi todos los países escandinavos, comparte tres días oficiales de festejos navideños, pero tiene unas particularidades que hacen su Navidad distinta del resto.

Sus mercadillos

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Mercadillo navideño de Gamla Stan, en Estocolmo

Estocolmo es una de las ciudades de Suecia más visitadas durante la Navidad. Sus mercadillos son una tradición que comparten con muchos países y ciudades de Europa, pero allí destacan los que se hacen tanto dentro como fuera de la ciudad. En el centro, destacan los que se organizan con objetos artesanales que elaboran niños huérfanos y que tienen lugar en Gamla Stan, el museo al aire libre de Skansen y el de Kungsträdgården. Incluso el Palacio Real abre mercadillos tradicionales que se pueden visitar.

El famoso calendario de Adviento es de origen sueco

Fue allí donde se estableció la costumbre de regalar un calendario con ventanitas por cada día del mes de diciembre donde se podían encontrar chocolatinas. Se dice que los niños suecos siempre habían tenido cierta “envidia” de que los finlandeses fuesen los primeros en recibir en sus casas a Papá Noel, dado que viven a muy poca distancia de su casa. Así, una pareja de ancianos se inventó el truco de tejer pequeños saquitos de tela al calendario y rellenar cada bolsita con una chocolatina pensando que la espera de sus nietos se haría más amena y dulce.

Los suecos son los únicos que se ponen las botas

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Los vasos de Glögg con almendras

Las navidades se inician el primer domingo de Adviento, cuando muchos suecos se reúnen para encender una vela y beber el famoso Glögg, que combinan con almendras, pasas y bollos de canela, normalmente hechos en casa. Cabe mencionar aquí la excelente maña de los suecos con la repostería… La versión más tradicional manda que hay que realizar este ritual todos los domingos hasta Nochebuena, pero ya no cuenta con un gran número de seguidores.

La parte más importante tanto de Nochebuena como de Navidad es el Julbord, la versión de lujo del Smörgåsbord, que no es ni más ni menos que el buffet típico sueco. El tradicional Julbord consiste en un jamón navideño, encurtidos de cerdo, salmón marinado, albóndigas, arenques ahumados, patés, patatas cocidas y lutfisk, un plato de bacalao macerado que se riega con cerveza, snaps (varios tipos de aguardiente) y cinco o seis tipos de panes diferentes con mantequilla salada. El verdadero Julbord se cena la noche del 24. Durante el 25 y Nochevieja se suele consumir lo que ha sobrado. Porque, aunque ésta es la única época del año que los suecos pasan más de una hora en la cocina para preparar comida para un regimiento, al final termina sobrando. Y mucho.

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Es muy raro ver a los suecos desfasar con la comida… salvo en Nochebuena

Empezar el Año Nuevo con poesía

Cada 31 de diciembre, una cantidad inmensa de gente se concentra en la isla de Djurgården, donde se sitúa el museo abierto de Skansen, para celebrar el Año Nuevo presenciando un espectáculo de música y cantos que empieza poco después de las once de la noche. El broche de oro es escuchar los versos de una poesía llamada Nyårsklockan (algo así como “Suenan las campanas del Año Nuevo) momentos antes de medianoche.

“Despedid lo viejo, dad la bienvenida a lo nuevo,
Sonad, campanas felices, a través de la nieve:
El año termina, dejadlo ir;
Despedid la falsedad, recibid a la verdad”

Cuenta la historia que un actor sueco  empezó a recitar este poema en 1893, y que en el transcurso de los años fue consolidándose como toda una tradición de Año Nuevo.

Noruega

Noruega tiene la tradición navideña más similar a la española en cuanto a la duración de las fiestas. Ya no solamente celebran Nochebuena, Navidad y Año Nuevo, sino que los días intermedios los toman también como festivos para celebrar reuniones con familia y amigos, y rara (o muy desafortunada) es la persona que pisa su lugar de trabajo. Vamos, como aquí…

Unas navidades más parecidas a las sureñas que a las de sus “colegas”

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Parte del pueblo de jengibre creado cada Navidad en Bergen

Los preparativos navideños en Noruega comienzan muy pronto con el horneado de las pastas y galletas típicas (hay siete tipos, como mínimo), con la compra de regalos y con la limpieza de los hogares. La seriedad con la que los noruegos se toman las navidades habla por sí misma. En algunos lugares, como en la ciudad de Drøbak, al sur de Noruega, la conocida como Casa de la Navidad permanece abierta todo el año. En otros lugares, como Bergen, guarderías, negocios y hospitales contribuyen, desde mitad de año, a crear un auténtico pueblo de pan de jengibre desde 1991.

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Grabado medieval que representa la fertilidad y la cosecha

La Navidad, aquí llamada Jul, es un período de reflexión y reencuentro que dura semanas y tiene un origen mucho más antiguo que la cristianización del país. Antigüamente, se celebraba como transición del oscuro invierno hacia la primavera y servía de homenaje a la cosecha, la fertilidad, el nacimiento y la muerte. Los rituales sacrificaban animales y la tradición era regarlos con cerveza mientras los cocinaban en las hogueras.

En el año 900 el rey Haakon I decidió que la costumbre de beber “jul” (es decir, alcohol) se celebraría el 25 de diciembre en honor al nacimiento de Cristo. Así se cristianizó la festividad pagana. Se conserva aún el nombre de Jul, pero las tradiciones cristianas más modernas y los antiguos rituales se mezclaron hasta formar la celebración más importante del año para los noruegos, sean creyentes o no.

La luz como elemento central de la Navidad

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Los farolillos de hielo y cristal con velas y fuego real en su interior alumbran casas y puestos de los mercadillos

Precisamente por el sentido pagano que veneraba la llegada de la luz después del invierno, la Navidad en Noruega no se entiende sin ver un enorme festival de luces que continúa brillando hasta dos semanas después de Año Nuevo, para preservar el espíritu de los cuentos navideños. En la mayoría de poblaciones se decoran las calles con verdaderos mosaicos de luz. De hecho, hay dos cosas típicas en los mercadillos noruegos: una, ver delante de cada puesto una tetera de aluminio al fuego, de la que los viandantes pueden servirse un poco de bebida para calentarse. La otra es ver farolillos fabricados a mano con hielo y cristal que contienen velas encendidas con fuego auténtico. No, los recipientes no se derriten. No, aún no he conseguido averiguar cómo consiguen hacer estas maravillas. El mercado de Hadeland Glassverk, a las afueras de Oslo, es un especialista en estas peculiares lamparitas.

Papá Noel es humano (y a veces, castiga)

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Julenisse podría pasar por cualquier persona normal, pero como buen anciano, merece buena educación y respeto

La versión noruega de Papá Noel, Julenisse, es un poco más tétrica que en los países vecinos. Se trata de un hombre de gran volumen y altura, barba blanca y que va ataviado con pantalones de pelo de oveja, un grueso jersey tejido a mano de color variable y botas de pastor. Podría pasar por cualquier pastor. Los niños crecen con la enseñanza de que es una persona normal como cualquier otra. Agradable y simpático, pero un señor mayor severo que merece respeto y educación ante él.

Su deber primordial es mantener el orden y proteger la región. Pero como buen humano, Julenisse tiene un defecto: le encantan los dulces, sobre todo una buena ración de arroz batido con crema y lefse, la cerveza navideña noruega, en Nochebuena. En todas las casas suele haber una cama preparada y un lugar de honor en la mesa para él. Julenisse llega cada víspera de Navidad con una bolsa cargada de regalos y, a cambio de dejarse ver ante los pequeños de la casa, exige buenos modales tanto con él como con sus padres. Si no, la bolsa saldrá por la puerta igual que entró.

Dinamarca

Como buena vecina, Dinamarca reúne en sus festividades navideñas muchas costumbres de Suecia y de Noruega, hasta tal punto que es difícil encontrar alguna tradición propia. Sin embargo, lo que destaca de la Navidad danesa no es la festividad en sí, ni lo que puede llegar a aparecer en una mesa (esencialmente tienen el mismo menú que sus amigos los suecos), sino pequeños detalles como estos:

“¡Hola! Las mascotas también existimos”

Eso es lo que cualquier perro o gato pensaría de no vivir en Dinamarca. Según una antigua tradición, en Nochebuena a los animales también se les solía dar una cena especial porque se creía que en esa noche las mascotas podían hablar. Y seguramente a nadie le gustaría oír una queja de la boca de su perro o gato en la única noche del año en que se les oye hablar… Algunas familias siguen respetando la costumbre y llevan a su mascota de paseo y les dan algún que otro bocado rico.

Nochebuena y Navidad se funden en un sólo día

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Los trajes típicos regionales de Dinamarca se suelen llevar en la tarde-noche de Nochebuena

Papá Noel llega durante la mañana del 24 de diciembre y deja los regalos a los pies del árbol, pero no deja que los niños los abran hasta que no esté toda la familia presente. A continuación, nombra a uno de los niños como “ayudante” para que sea él el encargado de repartir los regalos entre la familia. A las cinco de la tarde suelen celebrarse misas donde las familias se juntan ataviados con trajes regionales típicos y donde se cantan villancicos que, más que recordar a Cristo, ensalzan lo divino de la Naturaleza y la bondad del ser humano (ya hemos comentado antes que el sentimiento religioso es radicalmente opuesto a la concepción católica).

Después ya es hora de cenar, así que toca sentarse a la mesa todos juntos en torno a una fuente de pato asado relleno de manzanas y ciruelas cultivadas en casa (en caso de que se viva en el campo) durante el verano. Se suele acompañar de batatas, remolacha y mermelada de arándanos rojos. De postre se suele servir un cuenco con arroz con leche, nata montada y vainilla con salsa de cerezas caliente. Quien elabora el postre esconde en uno de los tazones una almendra pelada. El “afortunado” ayuda al anfitrión a recoger la mesa. Sería algo parecido a nuestro roscón de Reyes…

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Una familia danesa cantando y bailando alrededor del árbol de Navidad

Después de cenar, se encienden las luces del árbol, todos se cogen de la mano y bailan y cantan alrededor de él. Cuando los niños se cansan de cantar (no suelen tardar mucho), llega la hora de desenvolver los regalos. El “ayundante de Papá Noel” los va repartiendo y no se empiezan a abrir hasta que están todos en manos de sus destinatarios. Cuando se abre el último regalo, se concluye la fiesta comiendo frutas frescas, dulces, galletas y café.

Un calendario de Adviento con regalos

Con la misma simbología que el calendario de Adviento sueco, pero con un contenido distinto. Éste, en lugar de chocolate, contiene 24 pequeños regalitos envueltos en papel por sus padres. Además, la cadena pública de televisión emite una serie navideña especial de 24 capítulos para los niños. Cada año es distinta.

Adivinen de dónde viene la costumbre de mandar tarjetas navideñas…

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Sellos navideños daneses del año 1963

Partiendo de la base de que Dinamarca es el país inventor del sistema postal, lo raro sería pensar que no hubiera creado los primeros sellos de Navidad de la historia, en 1904, y que de ahí saliera la tradición de enviar a amigos y seres queridos tarjetas felicitando la Navidad. Tradición que se extendió más allá del Océano Atlántico… Cada año se encargan los sellos a artistas especializados, entre ellos, la mismísima Reina Margrethe II de Dinamarca, que ya ha demostrado su talento artístico en varias ocasiones. Los produce la organización benéfica Julemærkefonden y los ingresos por su venta se destinan a niños necesitados.

Islandia

Este diminuto país tiene, sin duda, la celebración de Nochebuena más particular de todas. Y sí. Cabe que cunda el ejemplo.

Los 13 enanitos

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He aquí los 13 Yule Lads…

Islandia no tiene Papá Noel, pero si 13 viejecitos de corta estatura, los Yule Lads, hijos de Grýla y Leppalúdi, que bajan de las montañas desde el 12 de diciembre para devolver los juguetes de los niños que, en otro tiempo, robaron. Los niños deben dejar un zapato en el alféizar de la ventana y durante varias noches, los enanitos dejarán pequeños obsequios… siempre que los pequeños hayan sido buenos y estén en la cama dormidos cuando ellos bajen. Si no, se encontrarán una patata. Algo similar a nuestros Reyes…

Comidas frugales… y apestosas

La víspera de Nochebuena es Þorláksmessa y es cuando tradicionalmente los islandeses se lanzan a comprar los regalos a las tiendas. Esa noche es la primera que las familias se juntan para cenar Skata, un pescado deshuesado en estado de putrefacción que simboliza el último día de ayuno de Navidad, cuando no se puede comer carne. A pesar de su mal olor, es una costumbre que perdura hoy en día y que se acompaña con patatas hervidas y la obligación de estrenar una prenda nueva.

La Nochebuena y el Año Nuevo

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Siendo Nochevieja la única noche del año que no requiere de permisos para lanzar fuegos artificiales, los islandeses no escatiman…

Durante Nochebuena, las tradiciones son similares a las de Finlandia, como la de acudir a los cementerios a recordar con flores y velas a los que ya no están, o acudir a las iglesias a cantar villancicos (también alejados del sentimiento religioso convencional). Durante la cena de Nochebuena se suele comer un poco mejor que el día anterior: carne de ballena ahumada con patatas y salsa de caramelo. Tras esto, se abren los regalos. Un dato: que nadie intente poner la televisión o la radio, o coger un autobús. La Nochebuena es una fecha tremendamente importante para los islandeses, de forma que el país se para por completo. Todo el mundo está en casa con su familia.

En Año Nuevo también se hacen estallar fuegos artificiales, cosa que durante el resto del año requiere de una autorización especial. Esa noche y la mañana del día siguiente es el tiempo que tienen los islandeses para quitar los adornos navideños y volver a la vida normal

Jólabókaflód

Islandia es el país del mundo en el que se publican más libros por habitante. Por cada 1.000 habitantes, salen cinco nuevos títulos. Y la tradición de Nochebuena manda regalarse libros como locos. La costumbre de Jólabókaflód significa algo así como “Inundación de libros en Navidad” y está pensada para que los islandeses pasen la Nochebuena metidos en la cama leyendo. No es de extrañar que el mercado editorial islandés reviente de septiembre a diciembre.

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En Islandia, la lectura no es ya una costumbre típica de Navidad, sino que es un hábito de vida totalmente arraigado

Islandia es un país con una tradición literaria que data de la época medieval, pero el Jólabókaflód procede de la II Guerra Mundial. La importación de productos extranjeros a la isla se hizo muy complicada por las dificultades de comunicación marítima, y los regalos navideños se convirtieron en una quimera. Excepto por los libros. La fabricación de papel siguió siendo barata y los islandeses decidieron que no había mejor forma de celebrar la Navidad que regalando literatura. 80 años después, la tradición es la más respetada del año. Otro dato: Islandia es el país con más instrumentos musicales per cápita. La música también triunfa.

La historia común a todos: Santa Lucía

Y una tradición común a todos los países nórdicos, y en mi humilde opinión, la más bonita, que además marca la costumbre de alumbrar con luces la Navidad en todo el mundo es la festividad de Santa Lucía, que se celebra durante la tarde-noche del 13 de diciembre. Para ellos, ése es su inicio oficial de la Navidad.

La tradición se inicia hace muchos siglos en la zona sueca de Värmland, un pueblo hambriento y congelado por el frío y la oscuridad de los larguísimos días sin luz del invierno. Al parecer, una noche apareció en el pueblo una niña vestida con una túnica blanca y una corona de velas encendidas en la cabeza. La niña fue repartiendo panecillos y bollos por todas las casas salvando así de la hambruna a los habitantes.

Desde entonces, el 13 de diciembre se ha extendido a toda Escandinavia y se celebra en escuelas, hospitales, empresas y todo tipo de localidades. Cada lugar escoge a su “Lucía” y a los niños que la acompañarán por las calles de las ciudades. “Lucía” recorre a pie barrios enteros, e incluso el centro de las ciudades ataviada con ropa blanca y coronas de velas en la cabeza (evidentemente, postizas). Detrás de ella, va todo un séquito infantil vestido también de blanco y sosteniendo velas reales y cestas con lusserkatter (bollos de azafrán) y pepparkakor (galletas de jengibre), que se suelen preparar en familia durante la semana anterior.

El final de la festividad la marca la llegada a una iglesia, donde todo el que quiera puede unirse para cantar con los niños Santa Lucía y demás villancicos locales. Es menos común, pero también se pueden encontrar a nórdicos entonando la famosa canción en italiano, su idioma original.

¿Se han dado cuenta?

El otro punto interesante es que, salvo en Islandia, Papá Noel actúa a cara descubierta con los niños durante la noche del 24. Aunque sea un familiar disfrazado, no hay peligro de que los pequeños descubran la ausencia de su padre, su abuelo o su tío en la sala. Están tan emocionados e impactados viendo a Papá Noel darles regalos que no suelen tener ojos para nada más.

God Jul! 🙂

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