Frente al coronavirus, Suecia no se queda en casa

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Los papeles se han cambiado. Mientras el sur de Europa cambia los bares, los comercios y la vida en la calle por un confinamiento que en España dura, a fecha de hoy, 21 días; Suecia disfruta del sol que empieza a salir y a derretir la nieve que queda en los parques. A pesar de contar a día de hoy con más de 6.000 contagios por coronavirus y alrededor de 400 muertos en un país de 10 millones de habitantes, Suecia ha aplicado medidas de prevención mucho más suaves que sus vecinos y otros países de la Unión Europea (UE).

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Terraza del centro de Estocolmo, repleta de gente / EFE

A diferencia de Dinamarca o Noruega, y por supuesto, de España o Italia, en Suecia las guarderías, colegios, bares, restaurantes, comercios y espectáculos continúan abiertos, e incluso los ancianos tienen permitido salir a pasear, siempre que vivan en zonas poco pobladas. En general, las medidas que ha tomado el gobierno persiguen el objetivo de estabilizar el crecimiento en el número de enfermos graves, pero con métodos diferentes. Entre ellos, el de sólo aislar a los grupos de riesgo.

Nuestro sistema se basa en la acción voluntaria. Damos la opción de elegir a los ciudadanos qué les parece mejor para sus vidas. Y funciona muy bien, según nuestra experiencia». Son palabras del especialista en epidemiología Anders Tegnell que lidera la estrategia del país en la lucha contra la propagación del coronavirus, en una entrevista con The New York Times.

Camas uci
Fuente: @Newtral
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Fuente: @Newtral

Una filosofía, la de confiar en el buen juicio de la población general, que no deja de ser arriesgada en un país con un 20% de población mayor de 60 años y apenas un 5,8% de camas en las UCI por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, es lo que recogen las actas oficiales en caso de pandemia, como la Swedish Communicable Diseases Act, en cuyo resumen se especifica que las personas pueden ponerse en cuarentena, pero no así ciudades y pueblos. “Los poderes coercitivos como el aislamiento, la cuarentena y las restricciones de trabajo y viajes están a disposición del Estado, pero sólo cuando quede especificado por ley y sólo si hay una seria amenaza de difusión de enfermedad peligrosa”, dice el acta. En el caso de Suecia, aún no ha habido orden oficial de cuarentena.

Educación

Los niños suecos siguen yendo a guarderías y colegios, frente a los estudiantes universitarios, que siguen las clases telemáticamente al igual que todo aquel cuya empresa pueda adaptarse al teletrabajo. Las autoridades sanitarias arguyen como razones principales que los niños no son un grupo de riesgo y que mantener a un millón de menores confinados en casa sería contraproducente para sus padres, que no podrían encargarse de ellos por tener que trabajar. Algo que, dicho sea de paso, choca directamente con la filosofía nórdica de la conciliación laboral y familiar.

Los ancianos

Aunque aún se les permite salir a hacer algo de ejercicio o a pasear, tienen la obligación de mantener una distancia social. No obstante, los informes que el Gobierno comenzó a recibir a principios de mes puso las orejas de punta a las autoridades, que reconocen estar “preocupadas”. La alarma ha saltado en Estocolmo, donde un servicio de enfermería denunciaba que 250 ancianos habían dado positivo en sus residencias. 50 de ellos habrían fallecido ya, algo que se creía impensable por las extraordinarias condiciones en las que se creía que estaban atendidos los mayores en Suecia. Hasta este momento, el Gobierno de Stefan Löfven sólo ha prohibido las visitas a las residencias de ancianos a partir del 1 de abril.

Bares, restaurantes y vida social

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Hospital de campaña dispuesto en un pabellón de las afueras de Estocolmo / EFE

Si bien los locales de ocio continúan abiertos al público, está prohibido pedir en barra, de forma que el cliente sólo puede ser atendido en la mesa. En cuanto a las reuniones, inicialmente se permitía hasta a 500 personas en un mismo espacio; ahora se ha reducido la cuantía a 50. Una de las posibles explicaciones sería que Suecia es un país con baja densidad de población, sobre todo en ciudades pequeñas, pueblos y zonas aisladas. No así Estocolmo, donde ya se ha habilitado un hospital de campaña al estilo del construido en IFEMA (Madrid).

¿Es realmente la economía la gran preocupación?

La forma de vida sueca no contempla que el Estado sea entidad suficiente para indicar al grueso de los ciudadanos lo que deben hacer, pero ante la situación de creciente preocupación (innegable ya para las autoridades sanitarias, en palabras del propio Anders Tegnell), han surgido voces discordantes que piden cuanto antes un endurecimiento de las precauciones por parte del Gobierno socialdemócrata.

La semana pasada más de 2.000 académicos y personalidades de la salud, entre ellos el presidente de la Fundación Nobel, firmaron una carta abierta a Löfven en la que exigían directrices más estrictas. “No estamos haciendo suficientes tests, no estamos siguiendo los casos, no estamos aislándonos lo suficiente. Estamos dejando que el virus se expanda. Nos conducen a la catástrofe”, decía una científica al diario británico The Guardian. De momento, nadie ha movido posiciones.

El debate ha llegado a la calle y, aunque un 52% de la población respalda las medidas tomadas hasta ahora y no duda de la transparencia y compromiso de sus expertos, un 14% cree que no son suficientes y que se está primando la salud de la economía antes que la salud del ciudadano, según una encuesta del diario Svenska Dagbladet

Según un informe del Swedbank, la economía podría resentirse en un 4% y el paro podría rozar el 10% en verano. Todo un drama para los analistas suecos en un país con una de las tasas de desempleo más bajas de la UE y un PIB por habitante que sitúa al país en el puesto número 14 en nivel de vida de un ránking mundial de 196 naciones. Sí que se ha anunciado oficialmente un paquete de medidas para apoyar a las PyMES y a los alquileres, y que garantiza el 70% de los préstamos bancarios a las empresas que se encuentren en dificultades por la crisis del coronavirus. También se han reducido las cuotas a la Seguridad Social.

El inusual mensaje del Gobierno

En una rueda de prensa que duró cinco minutos, Stefan Löfven pidió el pasado 22 de marzo a la Agencia de Salud Pública que elaborase una estrategia nacional para incrementar el número de tests. Hasta hace pocos días se han realizado 36.000. Según el Ministerio de Sanidad, la prioridad es detectar los positivos especialmente en el sector sanitario.

Los pasos de la coalición verde y socialdemócrata se siguen dando muy poco a poco y la responsabilidad colectiva recae en el sentido común de cada individuo. “Lo que tendrá más impacto es lo que haga cada uno de nosotros cada día. Cada sueco tiene el deber de protegerse para cuidarse y cuidar a los demás”, dijo Löfven en esa comunicación, algo poco frecuente en Suecia (la última vez que se vio una intervención similar de un jefe de Gobierno sueco fue en 2003, tras el asesinato de la ministra de Exteriores). “Cancelen sus viajes de Semana Santa y quédense en casa si experimentan síntomas”. Aconsejó a los padres que expliquen a sus hijos la situación (“Ya habrá otras Semanas Santas”) y no ocultó a la población que la situación empeorará. “Las próximas semanas serán decisivas”.

Si se me permite, como española que ha vivido en Suecia y conoce tanto la cultura como la forma de hacer las cosas, tengo que decir que, mientras el mundo monta un circo y le crecen los enanos, los suecos tienen tanto ojo (o tanta suerte) que seguro que esta jugada les sale bien… Por mucho que me parezca que van demasiado tranquilos.

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