La quema de varios libros del Corán reabre heridas en Suecia y Noruega

“Vamos a darle por culo al sistema por haber permitido que un xenófobo queme un Corán. Vamos a darle por culo al sistema y a darle por culo a la Policía”. Un joven musulmán dirige estas palabras a la prensa sueca que cubre la protesta de entre 300 y 400 personas en la ciudad sueca de Malmö el pasado viernes por la noche. A pocos metros, un hombre de más edad habla más pacíficamente con los agentes: “No estamos satisfechos con lo que habéis hecho. Habéis protegido a un idiota”. Y señala en su móvil la foto de lo que parece ser un cordón policial rodeando a varias personas quemando y pateando ejemplares del libro sagrado del Islam. “No tenían permiso para hacer nada“, se defiende uno de los agentes. “Los arrestamos tan pronto como los vídeos que grabaron se subieron a Internet”.

“Arde, cariño, arde. Un nuevo comienzo. Viernes, 28”. Un cartel con el rostro de Rasmus Paludan empezó a compartirse por redes sociales el viernes por la mañana, coincidiendo con su viaje a Malmö | Facebook

El viernes 28 por la mañana, el ex abogado y youtuber danés Rasmus Paludan, líder del movimiento xenófobo Stram Kurs (“Línea Dura”), anunciaba en su cuenta de Facebook que Suecia había prohibido su entrada en el país durante dos años. Se dirigía a Malmö a participar en un acto islamófobo para el que había pedido a sus seguidores suecos que quemasen un Corán. A pesar de su detención y vuelta a Dinamarca, sus adeptos siguieron adelante. Por la tarde, cientos de practicantes del Islam y grupos antifascistas se daban cita en el centro de la ciudad. Quemaron neumáticos, rompieron marquesinas de autobuses y escaparates y lanzaron piedras a la Policía, en respuesta a lo que consideraban un ataque a su religión protegido por las autoridades suecas.

Al menos 15 personas fueron detenidas y puestas en libertad el sábado por la mañana, aunque a 13 de ellas se les imputaron delitos por desórdenes públicos. Dos agentes resultaron heridos leves y llevó casi ocho horas sofocar las protestas. Hoy se sigue buscando a varios individuos que se sospecha que fueron quienes movieron a los demás a violentar la manifestación. Esta ha sido la tónica del pasado fin de semana, que ha transcurrido entre disturbios en Oslo y Malmö. Nuevamente, las provocaciones discriminatorias levantan ampollas en Escandinavia, a pesar de las llamadas de las autoridades a los ciudadanos a ignorarlas.

Y nuevamente, las acciones de la ultraderecha dividen a los que comparten pensamiento. “Duele mucho ver esto”, decía Daniel Nandigobe a SVT, la televisión pública sueca. Lleva 20 años viviendo en Malmö. “La gente se enfada por provocaciones así, pero hay otra manera de hacer las cosas. Sólo le estamos haciendo un favor“, añade refiriéndose a Paludan. Coincidía con él el imán Samir Muric, que enviaba un vídeo a la misma cadena en el que aseguraba que el youtuber danés ya había conseguido lo que quería. “Ese sinvergüenza quiere que reaccionemos así, quieren que les hagamos la campaña. Y hemos caído en su trampa. Es frustrante porque quien respalde o tome parte en protestas así, no es un verdadero musulmán”.

¿Quién es Rasmus Paludan?

Rasmus Paludan | Facebook

Rasmus Paludan es un viejo conocido de las autoridades suecas y danesas. Famoso en su país por ser de los pocos oradores cuya cuenta de Twitter ha sido censurada por incitar a la violencia y al odio contra los musulmanes, Paludan dejó la abogacía para fundar el movimiento Stram Kurs, que centra su discurso en el odio sistemático a los musulmanes.

Paludan y Stram Kurs llevaban días anunciando en Facebook el viaje del primero a Malmö por para acudir a una manifestación antimusulmana cuyo plato fuerte iba a ser una quema del Corán. Algo que ya hizo en Dinamarca anteriormente, cuando frió literalmente un ejemplar del libro junto a varios trozos de bacon en una barbacoa, y por lo que fue condenado.

Sospechamos que va a cometer una infracción en Suecia y hay riesgo de que su comportamiento constituya una amenaza para los intereses fundamentales de la sociedad”, comunicó la Policía sueca al detenerle ya muy cerca de Malmö.

Rasmus Paludan se mofa de la ley sueca de inmigración por haberle negado la entrada a Suecia “siendo sueco” (su padre es sueco y nacionalizado danés) | Facebook

Tras la publicación del post, los seguidores de Paludan en Dinamarca se lanzaron a quemar ejemplares junto a las banderas sueca y danesa y al grito de “Burn, baby, burn”.

Stram Kurs obtuvo menos de 200 votos en las elecciones de 2019, pero los vídeos del partido en Youtube acumulaban más de 20 millones de visitas en abril, cuando la plataforma de vídeos cerró la cuenta al entender que las siguientes palabras eran una llamada al genocidio musulmán: “Lo mejor que podría pasar es que no hubiera ni un sólo moro sobre la faz de la Tierra”.

Encontronazos entre manifestantes de uno y otro bando en Oslo

En la capital noruega, la Policía utilizó gases lacrimógenos para acabar con los enfrentamientos entre dos grupos de manifestantes: los de Alto a la Islamización de Noruega (SIAN, por sus siglas en noruego), que llegaron a rodear el Parlamento; y ciudadanos anónimos que se organizaron sobre la marcha para hacerles frente. Fanny Braten, una de las simpatizantes de SIAN, arrancó páginas del Corán, escupió sobre ellas y pateó el libro al grito de “¡Miren cómo profano el Corán!”.

Fanny Braten (SIAN), arrancando páginas del Corán y escupiendo sobre ellas en la manifestación islamófoba de Oslo | Euronews

En reacción, algunos manifestantes y contramanifestantes llegaron a las manos. Fanny Braten recibió varias patadas en las piernas y una en el estómago. La Policía acabó deteniendo a unas 30 personas, incluyendo a Braten, a la que se le imputa un delito de odio. Ya tenía antecedentes por acciones similares. Tampoco hace mucho tiempo de la última vez que SIAN convocó unos actos de corte discriminatorio: la semana pasada, su líder, Lars Thorsen, también fue atacado durante una manifestación en Bergen. El Consejo Islámico de Noruega y el propio ministro de Cultura, Abid Raja, habían recomendado a la población mantenerse alejada de las protestas de este grupo para “no seguirles el juego” y evitar altercados.

Una calma muy tensa

Desde hace unos diez años, Suecia y Noruega cambiaron sus políticas de inmigración debido a la alta demanda de asilo y residencia que recibían. Dinamarca les siguió la estela. Desde entonces, los partidos de ultraderecha han hecho de la inmigración el caldo de cultivo perfecto para sus discursos. De hecho, no es la primera vez que se registran incidentes violentos en las dos ciudades, especialmente en Malmö, la ciudad con mayor índice de inmigración de Suecia (un 55%).

  • En 2008, en el mismo distrito de Malmö donde se han producido los hechos de este fin de semana, 17 personas eran detenidas acusadas de vandalismo cuando protestaban por el cierre de una mezquita, cuya licencia de apertura no renovó el Ayuntamiento.
  • En mayo de 2013, se desató la ira en Estocolmo a raíz de la muerte de un inmigrante en el barrio de Husby a manos de un agente de policía. Tres noches de manifestaciones que se saldaron con la quema de coches, e incluso colegios.
  • El año pasado, el diario sueco Aftonbladet publicó un reportaje sobre una joven musulmana de 23 años que dio a luz en el hospital Karolinska de Solna (Estocolmo) entre fiebre, mareos y grandes dolores. La chica no recibió epidural a pesar de que la solicitó y esperó 72 horas a ser atendida tras el parto con las piernas y el estómago hinchados. Estuvo al borde de la muerte. “Me dijeron que era responsabilidad mía por haber buscado tener hijos siendo tan joven y me dijeron que tendría que acostumbrarme porque en mi religión, se tienen hijos todos los días”.
  • Tras los incidentes del viernes, el sábado 30 por la noche, un colegio de Malmö aparecía envuelto en llamas. El comedor y el gimnasio resultaban dañados. A falta de una investigación, algunos vecinos achacan el incendio a las protestas antifascistas.
Un colegio en Malmö ardió la noche después de los incidentes violentos en la manifestación antifascista| TT

Mientras, se sigue sucediendo el debate del huevo y la gallina. La mayor parte de los musulmanes residentes en Noruega y en Suecia no comparten lo que vieron este fin de semana. “De todos los que organizaron las contramanifestaciones, quizá haya cinco verdaderamente musulmanes; al resto le da igual que una religión, la que sea, vaya de paz”, declara a este blog un joven noruego de 17 años de padres libaneses que prefiere no ser identificado. “No me gusta esto. Estamos jodiendo a toda una comunidad en Suecia y en Noruega porque un idiota ha mandado quemar un Corán y otros le han hecho caso. En mi vida había visto nada igual. No puede salir nada bueno de esto”.

Un joven alza una bengala en las calles de Malmö tras una pequeña barricada prendida en fuego | TT

Desde Estocolmo, Samir coincide en que la violencia no es el camino, pero él sí responsabiliza en parte al Estado. Él es sueco y musulmán de padre sueco y madre de Sri Lanka. Amigos suyos viajaron a Malmö sólo para la contramanifestación y él no lo hizo “porque sabía lo que iba a pasar”. “Pero en parte entiendo a los que han actuado así. En mi opinión, ya no sirve el escudo de la libertad de expresión porque todo el mundo sabe que alguien como Paludan no va únicamente a decir en alto que no le gustan los musulmanes y marcharse a casa tan tranquilo. El Estado ha permitido una concentración en la que se iban a cometer delitos de odio contra una minoría. Es para sentirse desprotegido”. Él cree que las cosas no volverán a ser las mismas después de lo sucedido en Suecia y Noruega este fin de semana. “Estaremos todos más polarizados”.

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